9.07.2010

Día 30.

Publicado por L.- en 22:51 0 comentarios
Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

Vengo a dar la mejor noticia del mundo. Mejor que enterarme que voy a ser tía por primera vez, o cualquier otra cosa que pueda pasarme.
Terminé En Resumidas Cuentas.
Qué alivio, por amor de Dios. Es fantástico deshacerme de este libro. Ni siquiera tengo ganas de embarcarme en una descripción de los relatos finales (la historia de una chica rara de una feria, otro relato sobre Morgan Leafy que sigue resultando repulsivo, una historia de guerra, asesinatos… hay de todo), porque simplemente quiero decirle au revoir!
No puedo quejarme de la escritura de William Boyd. Está magistralmente escrito. El problema son las tramas. Los personajes retorcidos, la violencia, el aburrimiento, lo perverso. Una mezcla que jamás me va a resultar satisfactoria.

Ya tengo elegido el próximo libro y me voy a poner con él en breve. Por el momento, paso a comentar el castigo que Camila eligió para mí.
Admito que fue benevolente. Podría haber elegido algo mucho peor. Sabe que las películas de ciencia ficción no son mi fuerte y me resultan algo pesadas, por lo que mi castigo consiste en ver Star Trek. Tengo toda la intención de cumplirlo en cuanto pueda conseguir la película. Prometo pruebas de que lo lleve a cabo.

Ahora empiezo a retomar mejor el hilo,

L.-

9.06.2010

Día 28.

Publicado por L.- en 0:31 0 comentarios

Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

Bueno, sí, lo sé, soy un fiasco. Un fiasco de verdad. El séptimo libro y ya estoy rompiendo las reglas que yo misma me establecí.
En mi defensa, tengo que decir que éste libro debe contarse sin lugar a dudas entre los peores que leí en toda mi vida. Otros podrían ser El Matadero y La Invención de Morel. Me parecieron dolorosísimamente TEDIOSOS Y DETESTABLES.
En los últimos días leí… (¡duele admitirlo!) tres páginas. Sí. Tres.
No sé cómo voy a lograr llegar al final. No avanzo. Ni lo toco. No existe en mi vida. Qué libro de porquería.
Me voy a esforzar. Ésta semana tiene que ser la semana en que logre enterrar a William Boyd en los recovecos más profundos y oscuros de mis estantes.
Parece imposible cuando veo que todavía estoy por la mitad.

L.-

PD: Llevo varios días sin postear, ni cumplir con mis tareas. Cuando esto suceda, Camila va a ser la encargada de imponerme castigos. A ver si con eso logro sacarme de encima los libros que menos me gusten.

9.02.2010

Día 24.

Publicado por L.- en 23:07 0 comentarios

Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

En primer lugar, no hice posteo en el día de ayer por una razón familiar totalmente valedera que puede encontrarse aquí. En segundo lugar, avancé un poco con el libro, aunque no demasiado.
Dos relatos más. Dos tortuosos relatos más.
Quiero TERMINAR. No soporto más éste libro. Es odioso. Es molesto. Es horrible. Sí, no puedo ponerle más adjetivos negativos, pero necesito que se entienda muy bien.
El primero se trata de un tipo obsesionado (sí, de nuevo) con una chica que en realidad no conoce, pero que él está convencido de que es su chica y a la que vigila constantemente, por no tener nada más que hacer con su vida que no puede ser descripta con otra palabra que no sea patética. Ésta obsesión lo lleva a, creyendo que la chica está en peligro, asesinar a un adolescente, sin ningún tipo de remordimiento en lo más mínimo.
El otro habla de la lujuria adolescente nuevamente, muestra de qué son capaces los chicos con tal de tener relaciones sexuales y no pasar vergüenza ante sus amigos. Tiene también una fuerte escena en un matadero que presenta de una forma horrenda, insensible y altamente gráfica el maltrato animal. Ya nada más que con esa escena me fue suficiente para detestar el relato completo.
Fuera de que no pueda abandonarlo, por reglas generales del proyecto, ya estoy pro la mitad y sería una lástima echar a perder tantos días de dolorosa lectura. Con suerte en unos pocos días más pueda enterrar éste libro en el fondo de un estante.
O debajo de la cama.

L.-

8.31.2010

Día 22.

Publicado por L.- en 22:57 0 comentarios

Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

Esto ya es peor que cuando no podía terminar Arlington Park. No quiero sonar como la estúpida que sólo lee novelitas románticas, pero sinceramente me saca de quicio que ninguno de los relatos vaya a ningún lado.
Raramente, dos relatos fueron correlativos: contaron la vida de un chico inglés que se va a vivir a Niza para estudiar. En el primero se ven los períodos de adaptación y los problemas económicos que enfrenta durante la etapa temprana de su estadía. En el segundo, su relación con una chica y cómo codicia en silencio a su hermana gemela.
Otra vez, ningún final concreto ni, valga la redundancia, finalidad concreta. Es como si simplemente todo quedara inconcluso o si fuera dejado ahí, al criterio de cada uno, como si la tarea de encontrar un desenlace fuera de los lectores.
Ya lo estoy leyendo con muy poquitas ganas y creo que me va a costar mucho terminarlo. De vez en cuando, sin embargo, algún breve fragmento me sorprende o me agrada… pero la inconstancia de ese deleite hace que prefiera dejar el libro de lado después de un par de páginas y ponerme a hacer cualquier otra cosa.

L.-

8.30.2010

Día 21.

Publicado por L.- en 23:03 0 comentarios

Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

Admito que hoy me porté mal. Leí un solo relato y luego dejé el libro y me olvidé de él.
Era la historia de un diplomático inglés instalado en África que contrae una enfermedad venérea por tener sexo con una prostituta. Es un personaje despiadado y sumamente desagradable, egoísta. Tampoco encontré mucho sentido en éste relato. No sé si la idea de Boyd era la de mostrar que en cierto modo uno cosecha lo que siembra y si en realidad quería demostrar la naturaleza perversa y malintencionada de los seres humanos.
No sé muy bien a donde voy con éste libro. Tengo dos días libres por delante y la idea de invertirlos en leerlo no me atrae demasiado…

L.-

8.29.2010

Día 20.

Publicado por L.- en 23:29 0 comentarios

Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

Hoy avancé a lo largo de dos relatos más.
El primero se encargaba de reflejar la historia de un grupo de alumnos de un colegio pupilo escocés. La historia resulta ser una suerte de American Pie literario: tres chicos absolutamente decididos a iniciarse sexualmente y dispuestos a todo para conseguirlo. A mí parecer es un espejo más que fiel de la sociedad en la que vivimos: a la hora de llegar a la cama con alguien, todo lo demás carece de importancia. La arrogancia adolescente de creer poder llevase el mundo por delante. La más explícita descripción de que el fin justifica los medios. Las preocupaciones obsoletas de chicos que todavía no salieron a vivir en el mundo real.
El segundo retrataba la obsesión desmedida de un hombre cuya vida es tan vacía, tan aburrida, tan rutinaria… que hace de su mediocre trabajo la razón por la que respira cada día. Un tipo quisquilloso, casi enfermizo, realmente frustrante. Lo absurdo de basar nuestras vidas en algo carente de sentido.
No es un libro para leer por entretenimiento. Me estoy dando cuenta que es más algo para pensar, para analizar, para descubrir. La escritura de William, Boyd es casi impecable y los temas que aborda muy diversos. Lo único que le falta, en mi opinión y hasta el momento, es ese pequeño detalle emocionante que te da ganas de devorar las páginas una tras otra.

Dudo que logre encontrarlo en los relatos restantes, pero con probar, no pierdo nada.

L.-

8.28.2010

Día 19.

Publicado por L.- en 23:48 0 comentarios

Libro número 7:

En Resumidas Cuentas, de William Boyd.

Leí los tres primeros relatos cortos que componen éste libro. El primero me pareció una cruda muestra del maltrato animal y de cómo los padres no inculcan buenas costumbres a sus hijos. El segundo no parecía tener una finalidad concreta, como si fuera el esbozo de una vida desperdiciada. Y el tercero no tenía sentido, como si por medio de la condición física que se describía se quisiera dar a entender lo demente de la situación, lo desbandado de los actos de los personajes, lo inconexo que resulta todo.
Hasta ahora todo tiene un tinte más o menos interesante, aunque admito que no parece ser una lectura llevadera. Es probable que me cueste concentrarme en leerlo.
Copié una frase que me gustó y con la que, en cierto modo, me sentí identificada:
“En mi mundo, la verdad es exactamente lo que yo quiero creer”.

Mañana voy a tener tiempo de leer en el trabajo. Veamos qué tal me va.

L.-

 

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